- Sobre la ciudad de Edfú
- El Templo de Edfú
- Visita al templo
- PARADA 1. El pilono
- PARADA 2. Patio de las ofrendas o de las libaciones (derramar líquido en el suelo)
- PARADA 3. Sala Hipóstila
- PARADA 4. Segunda sala hipóstila
- PARADA 5. El Sancta Santorum
- La Procesión del Encuentro y la Semana Santa
- Horus y la adoración de los Reyes Magos
Sobre la ciudad de Edfú
Ciudad de cerca de 50.000 habitantes situada en un amplio valle de la ribera este del Nilo. A 90 kms de Lúxor.
Los antiguos egipcios la llamaron Uetyeset-Heru, «El lugar donde Horus es alabado». Después se llamó Dyeba, «Ciudad de la retribución».
A partir de la V dinastía fue llamada Behedet. Los coptos la llamaron Etbó. En griego fue Apolinópolis Magna (por la identificación de Horus con Apolo) y en árabe Edfú.
Existen restos desde la III dinastía, sin embargo, el lugar tuvo que estar habitado con anterioridad.
Fue capital del nomo II del Alto Egipto, una provincia rica para la agricultura y el comercio. De aquí partían las caravanas hacia el mar Rojo.
La tradición sitúa aquí el lugar donde se produjo la batalla entre los dioses Horus y Seth.
Fue un importante lugar de culto desde que se construyó el gran Templo de Horus en época Ptolemaica.
El Templo de Edfú

Plano de Edfú

Algunos datos
Es el templo mejor conservado de Egipto y el más grande después del de Karnak.
Es una obra maestra.

Tiene 137 m de longitud x 79 de ancho y 36 de altura.
Fue construido entre el año 237 a.C.-57 a.C., durante la era Ptolemaica. Sin embargo, mantiene los mismos esquemas arquitectónicos de la época faraónica.
La iluminación del templo se va oscureciendo a medida que nos acercamos al Sancta Santorum. Para conseguirlo las ventanas se van haciendo cada vez más pequeñas.
Fue consagrado al dios Horus, una de las divinidades más importantes del Antiguo Egipto.
¿Por qué se ha conservado tan bien?
El templo se conservó prácticamente perfecto debido a que permaneció enterrado a 12 metros bajo la arena del desierto durante años.
Sobre él se construyeron algunas casas que lo protegieron hasta que en 1860 el egiptólogo francés Auguste Mariette comenzó las excavaciones. Se tuvieron que derribar alrededor de 100 pequeñas viviendas.

Tras retirar la enorme cantidad de arena se comprobó que el monumento estaba casi intacto. Ni siquiera el Templo de Karnak estaba tan bien conservado.

Sobre Horus
Es generalmente representado como un halcón u hombre con cabeza de halcón portando las dos coronas, la del Alto y Bajo Egipto, aunque puede adoptar formas de disco solar alado y de esfinge. Es una de las divinidades más importantes del antiguo Egipto.
Era un dios protector y guerrero nacido para gobernar frente a las fuerzas del mal.
El mito de su nacimiento se considera como el origen de la civilización egipcia. Con su aparición llegaron los primeros gobernantes.
A partir del Reino Antiguo el rey fue considerado la encarnación de Horus.
Su culto se extendió desde el delta del Nilo hasta sus fronteras más al sur gracias a una legión de seguidores y una importante casta de sacerdotes muy influyente.

Fue venerado por todos los faraones egipcios incluso en época griega. Se le erigieron importantes templos en Hieracómpolis, Letópolis, y obviamente, Edfú.
Su imagen aparece representada en multitud de templos, tumbas, esculturas, papiros, elementos decorativos, sillas, muebles y joyas.
Fueron necesarios casi dos siglos y tres faraones para construir este enorme santuario, y aunque es de época tardía, fue construido bajo los mismos cánones arquitectónicos y estilísticos empleados anteriormente.
En el 237 a.C., se inicia la construcción bajo Ptolomeo III Evérgetes I (tercer faraón de la dinastía Ptolemaica). En el año 212 a.C. se habían concluido las obras de la parte interior por Ptolomeo IV Filopátor, y se decoró en el 142 a.C. por Ptolomeo VIII Evérgetes II quien también terminó la primera sala hipóstila. Las obras se concluyeron el 57 a.C., con la colocación de las puertas.
Visita al templo
El templo está compuesto de un pilono de acceso, un patio abierto porticado, una primera sala hipóstila o pronaos, y a partir de aquí la naos -la casa del dios-, de menor altura y dividida en diferentes capillas subsidiarias hasta llegar a la capilla principal o cella, lugar donde se custodiaba la imagen del dios.
PARADA 1. El pilono

El faraón Ptolomeo XII muestra a sus enemigos en sacrificio ante Horus y Hathor.
El pilono muestra las grandes acanaladuras donde se colocaban las astas de los estandartes.

A los dos lados de la puerta las dos estatuas de granito negro de Horus nos dan la bienvenida.

PARADA 2. Patio de las ofrendas o de las libaciones (derramar líquido en el suelo)

Gran espacio rectangular rodeado en tres de sus lados por columnas.
Los capiteles son diferentes entre sí, pero tiene su simétrico en el lado opuesto.
Como en todos los patios de los templos egipcios era el único lugar donde podía entrar el común de los mortales.

Al fondo del patio, casi como guardián, aparece la estatua de granito negro del dios Horus con la doble corona.

PARADA 3. Sala Hipóstila
Consta de 18 columnas. 12 dispuestas en 2 hileras precedidas por otras 6 unidas a mitad de su altura por muros de intercolumnio.

A ambos lados se abren 2 pequeñas habitaciones, a la izquierda la Casa de la Mañana, destinada a la purificación de los sacerdotes antes de los ritos, y a la derecha la biblioteca litúrgica.
El techo baja en la segunda sala, y la puerta se hace más pequeña. Así, hasta llegar al Sancta Santorum.
PARADA 4. Segunda sala hipóstila
Más pequeña que la anterior, con 3 hileras de 4 columnas y comunicada con la cámara de las ofrendas sólidas y la cámara de las ofrendas líquidas.
PARADA 5. El Sancta Santorum
Luego se cruzaba otra habitación, la capilla central o sala intermedia, a la izquierda de la cual se tenía acceso a la capilla del dios Min, llegando finalmente en esta procesión de espacios cada vez más estrechos y oscuros al Sancta Santorum que cobijaba la imagen sagrada del dios.
Se conserva la naos tal y como se creó, un tabernáculo monolítico de 4 m de altura construido por Nectanebo II en el 360 a.C. (dinastía XXX). Pertenece al templo más antiguo.

En el centro de la estancia se muestra una réplica de la barca solar utilizada por los sacerdotes de Horus para transportar la imagen del dios en procesión.
La pieza original, única en sus características, fue donada por el gobierno egipcio a Francia en el siglo XIX, y actualmente se exhibe en el Museo del Louvre.
La Procesión del Encuentro y la Semana Santa
Una de las procesiones más populares fue La Procesión del Encuentro, muy similar a la misma tradición que se sigue en la Semana Santa cristiana; la Procesión del Encuentro entre Jesús y María, en este caso el encuentro era entre el dios Horus y Hathor, identificada con la diosa Isis, la diosa madre.
Los 200 km que separan Edfú con Dendera se cubrían por medio de un trayecto por el Nilo en barcas hasta un punto cercano en el que se encontraban la madre y el hijo.
Horus y la adoración de los Reyes Magos
Existe otra tradición todavía más curiosa que vincula el mundo judeocristiano con el de los antiguos egipcios.
Cuando nació Horus una serie de personajes destacados se acercaron para celebrarlo, honrarlo y entregarle todo tipo de regalos.
En el Mammisi del Templo de Edfú, el lugar donde se recrea el nacimiento, existen unos relieves en donde aparecen 4 personajes que llegan para entregarle regalos. Corresponden con los 4 puntos cardinales en los que los antiguos egipcios dividían el cosmos.
Uno de ellos trajo oro, otro incienso, el tercero mirra, y el cuarto un libro sagrado.
La historia recuerda a la tradición de los Reyes Magos que llegaron hasta Belén para adorar a Jesús.
Un elemento novedoso que no presentan otros templos de épocas anteriores es la adhesión de un pasillo exterior o deambulatorio que rodea todo el templo. Fue mandado construir por Alejandro Magno como un segundo espacio público cuyos muros servían para narrar importantes pasajes de la mitología egipcia.
Es una fuente valiosa para la egiptología.
Aparece la colocación de la primera piedra del templo, el himno a Mut, el nacimiento de Horus y su victoria sobre los enemigos de su padre Osiris.
Alrededor del santuario se despliega “el pasillo de los misterios” al que dan 10 habitaciones, cada una de ellas con sus atributos específicos y dedicadas a las divinidades asociadas al culto a Horus.
El templo de Edfú cayó en desuso después del edicto de Teodosio I que prohibió el culto no cristiano dentro del Imperio romano en el año 391.






