PARADA 1. Galleria degli Uffizi. Galería de las oficinas

Compra las entradas con antelación.

Expone una colección de más 2.200 obras.

Cosme I de Medici ordenó a Giorgio Vasari la construcción un edificio donde se ubicasen las oficinas administrativas y judiciales del Ducado de Toscana.

La construcción llevó de 1560 a 1581.

Desde 1591 se podían admirar pinturas, pero su apertura oficial se realizó en 1769.

Algunas obras:  

  • Madonna Rucellai (c. 1285). Duccio di Buoninsegna.
  • La Anunciación entre los santos Ansano y Margarita (1333). Simone Martini y Lippo Memmi.
  • La batalla de San Romano (1456). Paolo Uccello.
  • Díptico del duque de Urbino (1472). Piero della Francesca.
  • La Anunciación (1472). Leonardo da Vinci.
  • El Nacimiento de Venus (1485-1486). Sandro Botticelli. La obra más famosa de los Uffizi.
  • La Primavera (1477-1482). Sandro Botticelli
  • Tondo Doni o Sagrada Familia (1506). Miguel Ángel.
  • Virgen del Jilguero (1506). Rafael
  • Venus de Urbino (1538) Tiziano.
  • Baco (1598). Caravaggio.

PARADA 2. Piazzale Michelangelo

Ir al mediodía.

Las mejores vistas de Florencia.

Subir antes del atardecer andando o con las líneas de autobús 12 y 13 desde el centro hasta la Piazzale Michelangelo.

La plaza fue construida como homenaje a Miguel Ángel. En el centro hay copias del David y de las cuatro estatuas de Miguel Ángel que se encuentran en la Capilla de los Medicis.

PARADA 3. Palacio Pitti

Situado al otro lado del Arno, en Oltrano.

Palacio renacentista mandado construir por el banquero florentino Lucca Pitti al arquitecto Filippo Brunelleschi en 1458. Brunelleschi falleció continuando la obra su alumno Luca Fancelli.

Lucca Pitti falleció en 1472 sin ver terminado el edificio.

Su fortuna se empezó a derrumbar tras la caída de los Medici (1494) y la llegada al poder de Savonarola (1497).

Finalmente, Leonor de Toledo, esposa de Cosme I de Medici, compró el palacio en 1549 porque su residencia, el Palazzo Vecchio, carecía jardín y espacio para el recreo y disfrute.

Una vez trasladado el matrimonio, Cosme encargó a Giorgio Vasari la ampliación del palacio y la construcción de un pasadizo que lo conectara con el Palazzo Vecchio: “El Corredor Vasariano”.

Asimismo, se compraron los terrenos de la colina del Bóboli creando los jardines del mismo nombre.

Aquí vivieron los Medici, los Habsburgo-Lorena, y tras la unificación de Italia fue residencia real de la Casa Saboya durante los cinco años en los que Florencia fue capital de Italia (1865-1871).

En 1919 Víctor Manuel III donó el complejo al Estado italiano.

Hoy en día el Palacio está dividido en cinco museos:

  • Galería Palatina y apartamentos reales. La más importante.

28 salas donde se pueden contemplar más de 500 pinturas de Botticelli, Andrea del Sarto, Tiziano, Veronés, Rubens, Caravaggio y Rafael, entre otros.

  • Museo de Arte Moderno.

Obras que abarcan desde 1800 a 1939.

  • Museo de la Plata.
  • Galería de Trajes.
  • Galería de Carruajes.

Destaca la Carrozza d’Oro decorada con pan de oro.

PARADA 4. Jardines de Boboli

Forman parte del complejo de Palacio Pitti.

Tienen una extensión de 45.000 km2 constituyendo el espacio verde más grande de Florencia.

Fueron los Medici los que crearon este jardín de estilo italiano que sirvió de modelo para el resto de los jardines reales europeos.

Es un museo al aire libre lleno de estatuas y fuentes.

Se puede disfrutar de una excelente vista del Duomo.

Destaca un obelisco de Luxor de Ramsés II que fue instalado en 1790.

Las esculturas de las fuentes del Océano y Venus las realizó Giambologna.

También destaca la Kaffehaus o casa del café. Edificio construido entre 1774-1785.

Se pensó como lugar de descanso para tomar un chocolate caliente durante los paseos.

Jardín de Ganímedes. Otro de los espacios verdes de los Jardines Boboli que se construyeron para adaptarse a la construcción de la Kaffehaus.

Madama Grotto es una de las grutas de los jardines. Fue diseñada a mediados del siglo XVI.

También destacan la Casa de los Limones, la Gruta Buontalenti o “Gruta Grande” (en restauración), el anfiteatro Boboli y el Edificio del Cavallero, lugar donde se alojaba el Caballero Malatesta Baglioni. Hoy alberga el Museo de la Porcelana.

PARADA 5. Basilica di Santo Spirito

Su interior es un ejemplo que sirve para entender la arquitectura del Renacimiento.

La familia Frescobaldi encargó el diseño de Filippo Brunelleschi tras el incendio producido en 1371 de la antigua iglesia agustina.

Como ocurrió con el Palacio Pitti, la muerte le llegó a Brunelleschi en pleno proceso constructivo teniendo que acabar la iglesia sus alumnos en 1471.

La fachada de Brunelleschi nunca se realizó.

La entrada de la luz es completamente natural, no como en el Gótico que se realizaba a través de cristaleras que creaban un espacio de misterio y recogimiento en el espacio.

Plantea ideales humanista como el hombre centro del universo.

La planta es de cruz latina con una nave principal y dos secundarias separadas por una sucesión de columnas con capiteles corintios. Arriba un entablamento para que descansen los arcos.

Alrededor se encuentran 38 capillas secundarias.

Cúpula sobre pechinas.

En el altar mayor se encuentra el Crucifijo de madera que Miguel Ángel realizó en agradecimiento por la hospitalidad con la que el Prior lo había acogido cuando tenía 17 años.

PARADA 6. Capilla Brancacci. El comienzo de la pintura renacentista

Pertenece a la Iglesia de Santa María del Carmine construida en 1268 como parte del convento de monjas Carmelitas que fue ampliado en los siglos siguientes.

Un incendio destruyó la iglesia en el siglo XVIII. Sin embargo, no afectó a la Capilla Brancacci.

La familia Brancacci, destacados comerciantes de sedas, compró en 1386 una de las capillas de la iglesia.

En 1424 encargaron al taller de Masolino la decoración de la capilla con episodios de la vida de San Pedro, patrón del comercio marítimo.

A este taller pertenecía Masaccio, sobrenombre que significa “el desaliñado”, uno de los grandes pintores del Quattrocento italiano.

La importancia de la capilla radica en que la obra de Masaccio sentó las bases del Renacimiento al romper la rigidez del gótico buscando la tridimensionalidad de la pintura empleando la perspectiva y el claroscuro.

Los frescos se distribuyen en dos cuerpos superpuestos con la apariencia de ser cuadros realizados sobre los propios muros.

En el muro lateral izquierdo en la fila superior se encuentra El pago del tributo (1424-1428) de Masaccio.

El tema aparece en el evangelio de Mateo 17, 24-27. Jesús llega a Cafarnaúm acompañado de sus apóstoles.

La narración de la obra se realiza como si fuera un tríptico medieval. En el centro, las figuras vestidas a la manera griega forman un círculo. El recaudador de impuestos, de espaldas al espectador, pide al grupo de los doce apóstoles reunidos alrededor de Jesús la entrega del tributo.

Jesús le indica a Pedro con el dedo que se dirija a la orilla del lago para que pesque un pez en el que encontrará una moneda de plata con la que pagar.

En la imagen de la izquierda, en un plano más alejado, aparece Pedro agachado en la orilla del lago Tiberíades sacando una moneda de la boca del pez.

En la imagen de la derecha, Pedro paga al recaudador.

Pedro aparece tres veces en la escena y dos el recaudador.

El eje de la composición está marcado por Jesús.

Aparecen varios elementos novedosos. No hay una perspectiva jerárquica marcada por el tamaño de los personajes.

Asimismo, los rostros de los personajes y sus actitudes transmiten sensación de realismo. Jesús es tratado con rasgos humanos. Sin embargo, no dejan de ser volúmenes muy parecidos a esculturas.

Otra novedad es el uso de la perspectiva y la profundidad utilizando para ello el paisaje y la arquitectura.

Jesús aparece enmarcado por dos líneas diagonales marcadas por la arquitectura y por los discípulos.

La perspectiva también se consigue a través de los diferentes planos que forman las montañas.

El color es de gran importancia. Utiliza los tonos más cálidos en el primer plano y los más fríos al fondo.

También lo es el dibujo utilizado para remarcar los contornos.

Otro elemento innovador es el uso de la luz. Una luz natural que proviene de la izquierda generando un juego de sombras y gradaciones de colores.

En la obra existe un claro componente propagandístico y de prestigio de la propia familia Brancacci. Debían su fortuna al mar como elemento comercial para realizar sus transacciones con la seda.

Masaccio murió en Roma con 27 años cuando iba a realizar un tríptico para la iglesia de Santa Maria Maggiore. Se especula que pudo ser envenenado.

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