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Venecia y sus cortesanas

Dama enseñando el pecho 1545. Pintura veneciana.

Entre los siglos XV y XVI la República de Venecia se encontraba en su máximo esplendor.

De entre sus 170.000 habitantes más de 11.000 eran cortesanas.

A ellas acudían marineros, comerciantes, peregrinos y personajes de todo tipo y condición.

Sin lugar a duda, Venecia se convirtió en la capital de la prostitución.

En 1360, cerca del Puente de Rialto, las autoridades venecianas decidieron crear un “barrio rojo”. Se llamaba Castelletto di Rialto.

Y como era un negocio lucrativo, las autoridades establecieron normas, además de grabarlo con impuestos.

Las putas tenían prohibido ejercer su oficio fuera de él. A cambio les estaba permitido captar clientes en la calle.

Allí se encuentra el Ponte de la Tette, “el puente de las tetas”, llamado así porque la República impuso a las meretrices la costumbre de mostrar sus senos para atraer a los transeúntes.

Había dos tipos, las rameras, las que no podían escoger clientes, y las llamadas por los venecianos “cortesanas honestas”, mujeres cultivas que podían elegir a su clientela.

La más famosa de estas cortesanas honestas fue Verónica Franco. Nacida en una familia de clase media, su padre se endeudó hasta el extremo que a su madre y a ella no les quedó más remedio que prostituirse.

Mujer de gran belleza, de ella se cuenta que era una especialista en el arte del placer sexual.

Tanto las prostitutas como las cortesanas eran utilizadas por las autoridades como confidentes. Ya se sabe, en la intimidad de una alcoba la gente se relaja y habla de más.

El casino más antiguo del mundo

Data de 1509 apareciendo en un ala del Palacio Dándolo llamada Il Ridotto, “habitación privada”.

A él solo accedía la nobleza que tenía que entrar con máscara, capa y sombrero de tres picos.

En 1638 las autoridades la convirtieron en sala de juegos y casino. De esta forma se dice que es el primer casino público y legal de toda la historia.

El carnaval de Venecia

Tiene lugar de febrero a marzo.

La palabra carnaval proviene de carnelevare o “adiós a la carne”, “adiós a los placeres”, es por este motivo por el que se trata de no privarse de ninguno de ellos hasta la llegada del Miércoles de Ceniza; la entrada de la Cuaresma.

Lleno de elegancia y sofisticación sus máscaras y disfraces lo hacen realmente único.

Nadie sabe quién se esconde detrás de ellas.

Las celebraciones comienzan con una fiesta que recorre el Gran Canal. Es una cabalgata llena de luz, música y color con una misma temática que va cambiando cada año.

En la Plaza de San Marcos los enmascarados desfilan para ver quien obtiene el premio de La Maschera più Bella.

También tiene lugar il Volo del Angelo donde el ganador/a  del concurso del año anterior se tira en tirolina desde el campanile hasta el escenario ubicado en la plaza.

El carnaval está influenciado tanto por el culto a Dioniso en Grecia (se usaban máscaras) como por las Saturnales romanas donde se invertía el orden social; por un día los esclavos se convertían en amos y viceversa.

El primer documento que habla del carnaval de Venecia como fiesta pública data de 1296.

Las máscaras llegaron cuando aparecieron en la ciudad mujeres provenientes de Constantinopla con el rostro cubierto.

Con la llegada de Napoleón al poder (1797) se prohibieron los disfraces excepto para las fiestas públicas.

En 1979 se reestableció un programa público tal y como lo conocemos en la actualidad.

La popular máscara llamada medico della peste fue en realidad un traje inventado por un médico francés usado como protección contra la enfermedad.

En origen estaban hechas de cuero con un largo pico en el que se colocaban las hierbas que se daban a los pacientes. Además, tenían una abertura cubierta con cristales para observar a los enfermos.

Bauta es la máscara más popular. Cubre toda la cara y no tiene abertura en la boca.

Dama, de color dorado, es la máscara que cubre el rostro femenino.

La máscara con forma de gato es la usada por los homosexuales.

El palacio maldito

Ca’ Dario se encuentra junto al Gran Canal cerca del museo Peggy Guggenheim.

De fachada renacentista fue construido en 1479 para Giovanni Dario, un rico comerciante de origen cretense.

La multitud de desgracias acaecidas en el palacio han acrecentado su fama de estar poseído por el maligno.

Todo empezó cuando la familia de los Barbaro emparentó con los Dario. Giacomo Barbaro fue asesinado en Creta. Su mujer, la hija de Giovanni Dario, se suicidó en el interior del palacio.

Vendieron el palacio. El nuevo propietario, un rico comerciante armenio, no solo perdió su fortuna al poco de habitarlo, sino que contrajo una rara enfermedad de la murió repentinamente.

En el siglo XIX lo compró un inglés. Al poco tiempo se volvió loco y terminó suicidándose.

Durante el siglo XX siguieron los infortunios. Un magnate norteamericano tuvo que huir acusado de homosexualidad. Su amante se suicidó al poco tiempo en México.

El mánager del grupo británico de rock The Who compró el palacio. Se cayó por las escaleras muriendo de las heridas.

El tenor de ópera Mario del Mónaco sufrió un grave accidente de coche justo cuando estaba en negociaciones para la compra del palacio. Obviamente renunció.

La hija de un rico empresario italiano que compró Ca’ Dario fue encontraba desnuda y muerta en una carretera.

Se dice que está construido sobre un cementerio de Caballeros Templarios.

1204. El saqueo de Constantinopla

El papa Inocencio III proclamó la Cuarta Cruzada (1202-1024) para conquistar Tierra Santa en poder de Saladino desde 1187.

El Dux Enrico Dandolo, ciego, con 85 años y con una ambición desmedida alquiló su flota a los cruzados. Sin embargo, en vez de ir a Jerusalén se desviaron para tomar Constantinopla.

Una serie de catastróficos sucesos desencadenaron la catástrofe.

Primero, los venecianos habían movilizado a toda la ciudad durante un año para construir la flota de los cruzados. Cuando terminaron el trabajo se dieron cuenta que los expedicionarios no disponían de dinero para pagarles.

En segundo lugar, la República de Venecia estaba inmersa en una estrategia consistente en controlar el comercio de Oriente a través de las rutas del Mediterráneo.

Por si fuera poco, los bizantinos estaban metidos de lleno en una lucha intestina por el control del poder. De hecho, el emperador Alexios III Ángelos cuando la cosa se puso fea decidió marcharse de la ciudad con todo el oro que pudo.

El impopular nuevo monarca fue asesinado.

Finalmente, el 12 de abril de 1204 los caballeros cruzados entraron en Constantinopla violando mujeres, monjas, asesinando sacerdotes, civiles y militares, saqueando y robando todo lo que encontraron a su paso. Barrios enteros quedaron destruidos.

Cuando llegaron las noticias a oídos del papa Inocencio III se escandalizó, pero no excomulgó a nadie.

Los tesoros artísticos y arquitectónicos de la ciudad fueron desvalijados como, por ejemplo, los caballos de San Marcos que se encontraban en el hipódromo de Constantinopla.

El Imperio romano de Oriente, Bizancio, empezó un declive que acabó con la conquista de los otomanos en 1453.

El arsenal

Famoso no solo por su capacidad de producción, sino también por su tecnología de vanguardia.

Ocupaba una superficie de 32 hectáreas.

En el siglo XVI se llegaron a construir hasta seis galeras al mes.

Además, contaba con su propia fundición de hierro y una planta de producción de velas.

Desde aquí fue donde los venecianos forjaron su imperio marítimo.

Daba trabajo a más de 3.000 personas.

Hoy alberga el Museo Naval de Venecia.

El primer gueto judío del mundo

La palabra gueto deriva del italiano ghetto que a su vez proviene del veneciano geto, “fundición de hierro”, por las fábricas que había en la zona.

Tratando de protegerse de la influencia judía, las autoridades venecianas, a partir de 1516, obligaron a vivir a los judíos en lo que hoy es el barrio de Cannaregio.

Las puertas del barrio estaban cerradas y custodiadas por guardias.

El confinamiento de los judíos finalizó en 1797 cuando Napoleón conquistó Venecia permitiéndoles su entrada y salida libremente.

Napoleón también fue el primer gobernante en conceder el derecho de ciudadanía a la comunidad judía.

Giacomo Casanova (1725-1798). El escándalo hecho nombre

Sus obras, entre las que se encuentra Historia de mi Vida estuvieron en el índice de libros prohibidos por la Iglesia.

Hasta mediados del siglo XX no fueron publicadas íntegramente.

Casanova nació en la Venecia que había entrado en decadencia. La República se había convertido no solo en un gran casino, sino también en un lupanar abierto a cualquier tipo de placer sexual.

Hijo de actores estudió Derecho en Padua donde se graduó con 17 años.

Sin embargo, su vida se convirtió en un ir y venir constante.

Alto, 1,94 m, atractivo, inteligente, le gustaba vestir bien, pronto se hizo maestro en el arte de la seducción.

Fue jugador profesional, violinista, militar, viajero, masón…

Pero, lo que nunca cambió fue su atracción hacia las mujeres a las que coleccionaba. Solteras, casadas, viudas, novicias, menores, vírgenes, prostitutas, jóvenes, menos jóvenes, de dos en dos, de tres en tres…

Casanova fue un auténtico libertino.

En 1755 fue acusado de conducta inmoral y brujería siendo encerrado en la cárcel de Piombi (los plomos) de la que escapó junto a otro preso.

Casanova es contemporáneo del Marqués de Sade. Ambos llevaron vidas paralelas en una época, el siglo XVIII, de absoluta depravación que fue una respuesta a las fuertes restricciones morales, por ejemplo, la de los puritanos.

Marco Polo (1254-1324). Solo he contado la mitad de lo que vi

Su nombre nos evoca viajes.

Este ilustre veneciano, persona curiosa y siempre con ganas de aprender, fue fuente de inspiración para otros audaces viajeros como Vasco de Gama, Cristóbal Colón o Magallanes.

En 1298 apareció Los Viajes de Marco Polo o El Libro de las Maravillas que, pese a no haberse inventado aún la imprenta, fue un auténtico superventas. Se hicieron multitud de copias en diferentes idiomas.

Marco Polo dictó el libro al escritor Rustichello de Pisa tras ser apresado por los genoveses, enemigos de los venecianos en la disputa por la hegemonía marítima, tras la batalla naval de Curzola (cerca del actual Dubrovnik).

En el libro contaba sus viajes y experiencias por Medio Oriente y Asia abriendo los ojos a los europeos ante un mundo lleno de posibilidades.

También sirvió de guía para los caravaneros.

Entre 1252 a 1269 su padre Nicolo y su tío Maffeo viajaron por Asia central comerciando con joyas. Al regresar a Venecia el joven Marco de 18 años se le unió para una segunda aventura que les llevaría de 17 años, de 1271 a 1295.

Marco llegó hasta la corte del Kublai Kan, el emperador del Imperio mongol, el imperio más extenso que ha visto la historia de la humanidad.

El Kan le nombró consejero y emisario. Marco Polo recorrió todo el imperio conociendo otras formas de entender el mundo.

Pudo ver innovaciones que no había en Europa, tal es el caso del uso papel moneda en China, lo que permitía un comercio más fluido. Hay que recordar que en Europa se usaban monedas de metal.

Además, comprobó como los sistemas de irrigación impulsaban la agricultura.

Asimismo, vio el Gran Canal Pekín-Hangzhou de 1700 kms, una obra de ingeniería que conectaba el norte con el sur facilitando el transporte comercial.

Marco Polo fue un puente entre oriente y occidente.

En su lecho de muerte su familia le preguntó si deseaba eliminar algo de sus relatos, a lo que contestó: “solo he contado la mitad de lo que ví”.

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