
Pintura. Quattrocento italiano. Escuela florentina.
Sobre el título
Es inexacto. En realidad, lo que vemos es la llegada de Venus a la isla de Chipre.
Según la mitología, el nacimiento de Venus se produjo cuando el dios Cronos (Saturno) cortó los genitales de su padre Urano y los lanzó al mar. Estos, junto a la espuma marina produjeron el alumbramiento de la diosa ya adulta.
Botticelli y sus mecenas los Medici
Botticello significa «botijo» o «tonel», el mote de su familia.
Fue apadrinado por Lorenzo el Magnífico. La obra fue un encargo de algún miembro de la familia al pintor.
Se piensa que formaba parte de un conjunto formado por La Primavera (1477-1482) y Palas y el Centauro (1482-1483).
Botticelli comienza a trabajar en el cuadro tras su vuelta a Florencia después de su estancia en Roma donde fue llevado por el papa para trabajar en la Capilla Sixtina.
En Roma absorbió el arte clásico que utilizó para sus trabajos posteriores.
El cuadro
Es innovador al realizar un lienzo de gran formato: 278 cm × 172 cm.
Técnica. Pintado sobre tela al temple.
Consistente en coger pigmentos (polvos de colores) a los que se añade un poco de agua para después unirlos con yema de huevo que sirve de aglutinante para que se pegue a la tela.
Al secar rápido su ejecución ha de ser ágil.
Composición
Se crea un triángulo en cuyo vértice superior se encuentra la cabeza de Venus.
Las figuras de la izquierda y la derecha crean dos diagonales.
Pintura plana sin perspectiva. Muy del gótico.
Las olas del mar parecen una alfombra.
Comentario de la escena
Venus, arrastrada por las olas, llega a la orilla del mar sobre una concha.
Desnuda, se cubre el pubis con su largo cabello suelto.
Basado en la escultura clásica, y como posteriormente lo hará Miguel Ángel con el David (1504), Venus se nos muestra frontalmente en contrapposto, esto es, su cuerpo crea una figura serpenteante donde las caderas giran levemente a la derecha mientras una de sus piernas rota a la derecha.
Su cuerpo sinuoso y esbelto queda remarcado por la blancura de sus músculos. Todo muy idealizado.
Su rostro, suave y delicado, transmite melancolía. Sin embargo, carece de expresión, es una idealización, alguien que esta por encima de lo humano, una diosa.
El rostro de Venus corresponde al de su musa, al de su amor platónico: Simonetta Vespucci. Una bellísima joven de origen genovés casada con Marco Vespucci, un acaudalado florentino. Botticelli la pintará en varios cuadros.
A la izquierda aparecen dos personajes.
El masculino corresponde a Céfiro, el dios del viento del oeste, el mensajero de la primavera. Con su soplido, por una parte, lleva a Venus a tierra, y, por otra, mueve las flores y los cabellos de las figuras femeninas.
A su lado se encuentra Cloris, símbolo de la fertilidad de la vida.
Céfiro violó a Cloris para después tomarla como esposa. Posteriormente, Cloris se convertirá en Flora.
A la derecha de la escena, en la orilla, se encuentra la ninfa Ora, la que anuncia la llegada de la primavera, que se apresta a cubrir a Venus con un manto.
Detrás de la ninfa aparece un huerto de naranjos símbolo de la familia Médici.
Los antiguos griegos asociaban las naranjas como los frutos de los dioses llamándolas las “manzanas doradas” que Hércules robo del Jardín de las Hespérides.
Los naranjos fueron un símbolo de distinción entre la aristocracia. Por ejemplo, la Orangery del Palacio de Schönbrunn (Viena) o los naranjos del Jardín de las Tullerías (París).
La obra simboliza la llegada del equinoccio con el que nace la primavera y con ella la belleza y el amor representados en Venus.
Según la mitología cuando nacía Venus caían las rosas.
Estándar de belleza
Entre ambos pechos tiene la misma distancia que entre estos y el ombligo.
Esa medida es la misma que hay entre el ombligo y las piernas.
Ideal de belleza
Las figuras de Botticelli tienen una belleza ideal con formas perfectas.
Busca la belleza como objetivo final.
La concha. Simbología
Representa a la virginidad, la fertilidad, la sensualidad, la sexualidad, el placer de los sentidos y el sexo femenino.
Sobre el desnudo
Fue una obra revolucionaria en su tiempo. Fue la primera pintura a gran escala de una mujer desnuda después de mil años.
Existía un tabú en la representación del desnudo femenino.
La única figura femenina que aparecía en las obras de arte era la de Eva pecadora cuando iba ser castigada con la expulsión del paraíso.
Botticelli representa sin tapujos un desnudo femenino no justificado por ningún componente religioso.
Botticelli transforma el cuerpo desnudo de una mujer de un símbolo de vergüenza en otro de sensualidad.
No existe erotismo alguno en el desnudo de Venus. Es una representación idealizada e inocente.
El primer desnudo del Renacimiento lo realizó Donatello con su escultura sobre David realizada en 1430.
Anécdotas
Al encontrarse en una villa a las afueras de la ciudad, la obra se salvó de la hoguera de 1497 que impulsó el dominico Girolamo Savonarola.
Botticelli fue famoso en su época, pero con la llegada del naturalismo del cinquecento su obra cayó en el olvido.
No fue hasta bien entrado en el siglo XIX cuando los prerrafaelistas (Dante Gabriel Rossetti, John Everett Millais y William Holman Hunt) recuperaron su obra.


