Empezamos.

La tradicional amistad entre Portugal e Inglaterra. La alianza más antigua del mundo

Cuenta con más de seiscientos años de antigüedad.

Algunos historiadores la llevan hasta 1147 fecha en la que los ingleses que iban a luchar a la Segunda Cruzada se desviaron para ayudar a los portugueses de Afonso Henriques, Alfonso I de Portugal, en la reconquista de Lisboa.

En 1385, con la ayuda de las tropas inglesas, los portugueses derrotaron a los castellanos en Aljubarrota. Juan I se convirtió en rey de Portugal y la Casa de Avis reinará hasta 1580.

El hito que marca el inicio de la amistad luso-británica es la firma del Tratado de Windsor en 1386. Ratificado un año después con el matrimonio entre Juan I y Felipa de Lancaster, nieta de Eduardo III de Inglaterra.

Esta alianza estaba marcada por intereses tanto comerciales como políticos; debilitar a Castilla, Escocia y Francia.

La Guerra de los Cien Años (1337-1453) entre Inglaterra y Francia intensificó los vínculos, mientras Escocia apoyó a Francia, Portugal se volcó con Inglaterra.

Y se volvieron más fuertes tras la conquista por parte de las dos coronas de colonias en ultramar.

La llegada al poder luso de la Monarquía Hispánica (1580-1460) congeló la relación.

Tras la independencia portuguesa todo volvió a sus cauces. Y para dejarlo claro se pactó el enlace entre Catalina de Braganza, hija de Juan IV de Portugal, con Carlos II de Inglaterra.

La alianza se puso otra vez en marcha. En este caso en la Guerra de Sucesión española (1701-1715). Ambos apoyaron al archiduque Carlos de Habsburgo frente al francés Felipe de Anjou, que finalmente se convertiría en Felipe V.

El vino de Oporto se hizo internacionalmente famoso gracias al Tratado de Methuen (1703) conocido como el Tratado de los vinos y los paños.

El tratado establecía que los portugueses comprarían textiles a los británicos, y a cambio, los portugueses venderían vino de Oporto a las islas.

En el siglo XIX la alianza se reactiva. En esta ocasión ambos se alían contra Napoleón.

Las tropas francesas primero invadieron España, y posteriormente lo hicieron con Portugal. Sin embargo, la intervención del ejército británico comandados por el duque de Wellington logró expulsar a los franceses.

Pero, conforme los británicos se hacían más fuertes, los portugueses tenían que aguantar más demandas.

Este fue el caso de la humillación sufrida en África (1890) cuando se exigió a los portugueses abandonar Zambia y Zimbabue para no unir sus colonias de Angola y Mozambique.

Pese a que Portugal se convirtió en una República en 1910, cuando llegó la Primera Guerra Mundial (1914-1918), Portugal se puso del lado británico.

También ocurrió en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), pese a ser neutral, la dictadura de Salazar, ideológicamente con los postulados del Eje, prestó a los británicos las bases de las islas Azores y Madeira.

Ambos fueron miembros fundadores de la OTAN.

Más datos. En 1982 Portugal prestó otra vez las islas Azores a Reino Unido como base de lanzamiento y suministro en la Guerra de las Malvinas contra Argentina.

Quizás ahora nos sea más fácil entender porqué en el Festival de Eurovisión ambos países se votan mutuamente con las mejores puntuaciones.

La importancia del azulejo en Portugal. Símbolo nacional

Portugal está “alicatado hasta el techo” de azulejos: palacios, iglesias, estaciones de tren, de metro, murales, calles, plazas, jardines, fuentes, escalinatas casas particulares…

Los introductores de los azulejos en la península ibérica fueron los árabes a los que les había llegado desde Mesopotamia y Egipto.

Es una pieza de barro a la que se pone esmalte y se mete en un horno a unos 1000 grados consiguiendo de este modo vitrificarse el esmalte.

Al crear un material duradero sobre él se puede pintar cualquier motivo.

La palabra azulejo proviene del árabe al-zulaich que se refiere a una pieza “pequeña lisa y pulida”.

Tras una visita a Sevilla, Manuel I quedó maravillado de la elegancia de los azulejos mudéjares, un artículo de lujo por aquel entonces.

A su vuelta contrató a los mejores artesanos para fabricar azulejos que decorasen todo tipo de edificaciones.

Así fue cómo a partir del siglo XV el azulejo se convirtió en un elemento imprescindible en la arquitectura portuguesa.

Tras el Terremoto de 1755, para reconstruir rápidamente los edificios, se intensificó tanto la producción de azulejos como la colocación al ser un material barato y muy fácil de utilizar en el revestimiento de los edificios.

Salón del Palacio Nacional de Sintra.

Estación de San Benito de Oporto con más de 20.000 azulejos cuenta la Historia de Portugal.

Artistas destacados fueron:

  • Francisco de Matos.
  • Jorge Colaço
  • Jorge Barrada
  • Raphael Bordallo Pinheiro
  • Maria Keil.

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