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Palacio de Versalles. Símbolo del absolutismo. Sinónimo de humillación

Lo más sencillo es una excursión a Versalles desde París. Te dejamos dos que son ideales para un día.

Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979.

El Parque y los jardines están abiertos todos los días y son gratuitos.

Cuenta con 63.154 m2 repartidos en 2.300 habitaciones.

Su origen se remonta a 1623 cuando Luís XIII mandó construir un modesto pabellón de casa.

Fue Luís XIV quien lo amplió trasladando no solo a su corte, sino a su gobierno convirtiendo Versalles de facto en la capital del Reino de Francia.

Es el lugar perfecto para conocer el arte clásico francés.

La imagen de Apolo, el dios griego del Sol, aparece por todas partes en una clara alegoría de Luís XVI, el Rey Sol.

Sirva de ejemplo la Fuente de Apolo de Jean-Baptiste Tuby situada en el eje central.

Se representa a Apolo al amanecer emergiendo en su carro conduciendo los caballos del sol naciente.

Es una alegoría al nacimiento de la luz, al origen que la provoca, al Rey Sol.

El parque llegó a disponer de unas 8000 has, la mayor parte utilizadas para la caza, y el resto como lugar de esparcimiento.

Los Jardines de Versalles fueron diseñados por el jardinero André Le Nôtre, quién también proyectó el jardín de los Campos Elíseos.

El Gran Canal tiene forma de cruz con dos canales laterales desiguales, uno mide 62 m y el otro 80 m.

Estanque de Latona (Leto para los griegos). Fue una de las conquistas de Zeus. De su unión nacieron los mellizos Apolo y Artemisa.

Zeus transformó en ranas a unos campesinos que atacaron a Latona y a sus hijos.

Fuente de Encélado. Uno de los Gigantes de cien brazos

Derrotado por Zeus fue enterrado por Atenea bajo el monte Etna.

Le Bosquet del salón de baile.

Anfiteatro de vegetación

La última arboleda que André Le Nôtre construyó en los jardines (1680-1685).

Como todo el complejo, el Salón de los Espejos (1678-1684) fue realizado para epatar a los visitantes.

Su diseño corrío a cargo de Jules Hardouin-Mansart.

El palacio del Gran Trianón era la residencia privada del rey mientras que el Pequeño Trianón lo era de la reina o de las amantes de Rey.

Con la llegada de la Revolución francesa, el palacio fue abandonado y saqueados sus bienes, siendo rehabilitado tras la Restauración borbónica.

Actualmente es propiedad de la República francesa.

El Palacio de Schönbrunn en Viena se inspiró de Versalles. Pincha aquí.

La Sala del Juego de Pelota. El lugar donde se inició la Revolución francesa

El 20 de junio de 1789, 578 diputados del tercer estado, los carentes de privilegios, un poco más de la mitad del total de los Estados Generales, se autoproclamaron Asamblea Nacional.

Juraron no disolverse hasta dotar al reino de una constitución.

Con aquel compromiso quedaba claro que la soberanía nacional residía en la voluntad de cada individuo.

Versalles sinónimo de humillación.

Durante la Guerra franco-prusiana (19 de julio de 1870 al 10 de mayo de 1871) entre el Segundo Imperio de Napoleón III y el reino de Prusia, el palacio fue el cuartel general del ejército alemán.

Desde allí los prusianos sitiaron París.

Y, además, coronaron el 18 de enero de 1871 en la Galería de los Espejos a Guillermo I de la Casa de Hohenzollern como emperador de Alemania.

Toda una humillación coronarse en suelo francés.

La Confederación Alemana del Norte (1867-1871) se transformó en el Imperio alemán que duraría hasta la derrota en la Primera Guerra Mundial (1918).

La revancha francesa llegó el 28 de junio de 1919. El impulsor del ajuste de cuentas a Alemania fue primer ministro francés Georges Clemenceau, apodado el Tigre.

En el mismo lugar de la ofensa, la Galería de los Espejos, se firmó el Tratado de Versalles en cuyo artículo 231, conocido como la “cláusula de culpabilidad de la guerra”, obligaba a Alemania a pagar reparaciones de guerra.

El fin de los pagos a los vencedores se produjo el 3 de octubre de 2010 cuando el Bundesbank realizó el último desembolso de 69,9 millones de euros.

Además, Alemania quedaba desmilitarizada perdiendo cerca del 15% de su territorio.

Evidentemente, esta segunda humillación sembró el germen del odio en Alemania que aprovechó Hitler y los nazis para llevar al mundo a la Segunda Guerra Mundial.



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