Los jemeres rojos. El infierno en la tierra (1975-1979)

En el museo de los horrores de la historia universal, indiscutiblemente, ha de ocupar un lugar de honor el régimen que los jemeres rojos de Pol Pot instauraron en Camboya.

Pol Pot

Entre 1975 y 1979 el pueblo camboyano sufrió uno de los mayores genocidios de la historia de la humanidad. Fueron años donde la paranoia, la sinrazón, la vejación, el disparate, el terror y el asesinato en masa camparon a sus anchas por el país asiático.

Como en una distopía, tras tomar el poder, Pol Pot Pol se hizo llamar el Hermano Número Uno, cambió el nombre del país por el de Kampuchea Democrática, proclamó el Año Cero de una nueva era e inició un proceso para crear hombres nuevos sin contaminar.

Para desinfectar, los jemeres rojos suprimieron la educación, los libros y la escritura. Quemaron bibliotecas, fábricas y cualquier vehículo a motor.

Cerraron hospitales. Prohibieron los medicamentos. Por supuesto suprimieron el dinero, la propiedad privada y la religión. Concertaron matrimonios forzosos. Los bebes nacidos durante esos años no pertenecían a sus padres, eran producto del estado por lo que se podía hacer con ellos lo que les viniese en gana.

No estoy hablando de una serie o de una película, éstas se han basado en lo que ocurrió en la Kampuchea de los jemeres rojos durante estos años.

Había que acabar desde el inicio con cualquier elemento diferente, así que cualquier persona que hubiera formado parte del régimen anterior fue sencillamente fusilada.

El país se quedó sin clases medias ilustradas. Maestros, médicos, abogados, ingenieros o cualquier otro que pudiera pensar por sí mismo fueron eliminados o “reeducados” en campos de trabajos forzosos. El resultado fue que Kampuchea se vació de conocimiento.

«Educar o eliminar» era una de sus consignas.

No importaba lo antes hubiese sucedido. Antes que la vida o la dignidad humana primaba la construcción de un hombre nuevo comunista, campesino, no contaminado ni por el capitalismo, ni por el individualismo.

Una excentricidad más: las personas que usaban gafas fueron ejecutadas por parecer intelectuales.

La tortura y las ejecuciones fueron diarias. Mostrar dolor por la pérdida de un ser querido estaba castigado, era un síntoma de debilidad.

Otro de los lemas favoritos: «perderte no es una pérdida y conservarte no tiene ningún valor». Se trataba de vivir con miedo.

También se utilizó el hambre como sistema de control social.

Las bases del PCK -Partido Comunista de Kampuchea-, eran jóvenes campesinos pobres sin ninguna formación.

A estos niños de entre 12 a 14 años Pol Pot los sometió a un lavado de cerebro, y tras un estricto adoctrinamiento se convirtieron en criaturas violentas y crueles capaces de seccionar la garganta de quien se les pusiera por delante o delatar, incluso a sus propios padres, si así se lo pedían sus superiores.

El Imperio Jemer (800-1431)

Se tienen noticias desde el año 800 de la civilización jemer / khemer que se instaló en una zona con abundante agua. De esta forma la canalizaron tanto para uso doméstico como para regadíos. Por consiguiente, la agricultura floreció, el comercio prosperó, la población aumentó convirtiéndose el Imperio Jemer en el más poderoso de la región.

En el año 802 Jayavarman II se autoproclamó devaraja (dios-rey). Se cree que una de las primeras capitales fue Mahendraparvata, ciudad en la región montañosa de Phnom Kulen, “la montaña sagrada”.

En los años siguientes, el Imperio Jemer trasladó la capital a Angkor al disponer de mejores condiciones para cultivar alimentos, entre ellos el arroz.

A partir de ese momento todos los reyes ordenaron la construcción de templos con el fin de reforzar su poder y prestigio.

Entre los años 1000 al 1200 el Imperio Jemer tuvo su edad de oro. Se conquistaron territorios venciendo a los reinos vecinos.

En su máximo apogeo el Imperio de Jemer alcanzó una superficie de alrededor de 1 millón de km2, el equivalente a Egipto, con una población de unos 2 millones de habitantes.

Llegó a controlar gran parte del sudeste asiático continental, incluyendo la casi totalidad de las actuales Camboya, Tailandia, Laos, y parte del actual sur de Vietnam.

Uno de los grandes reyes fue Suryavarman II (1113-1150) quien usurpó el trono asesinando a su tío abuelo Dharanindravarman I (1107-1113).

La mayoría de los gobernantes ilegítimos han buscado legitimar su administración a través de la realización de colosales obras que los inmortalizasen, y esto fue lo que hizo Suryavarman construyendo el complejo de Angkor Wat dedicado a su dios protector Visnú, quizás en agradecimiento por su victoria.

En esa misma época, en Europa se construía la catedral de Notre Dame y tenían lugar las cruzadas.

En 1177 la ciudad fue saqueada por los Cham, vecinos y enemigos de la región costera de Vietnam. El nuevo rey, Jayavarman VII (1181-1220), llegó a la conclusión de que los dioses hindúes le habían abandonado tanto a él como a Angkor Wat y eso explica porque después de expulsar a los invasores se convirtiera al budismo Mahayana. Además, también tomó la decisión de trasladar la capital a Angkor Thom.

El reinado de Jayavarman VII se considera la cúspide de la época dorada del Imperio de Angkor y la civilización jemer.

Tras su muerte llegó el declive, y todo acabó en el siglo XIV cuando los jemeres abandonaron la ciudad.

Las posibles causas fueron un cambio climático sumado a la sobreexplotación del agua, lo que hizo que la zona se desecara bajando la productividad de los cultivos, y las invasiones extranjeras, en especial la de los mongoles que empujaron a los siameses (hoy Tailandia) hacia el territorio Jemer.

La ciudad nunca estuvo abandonada del todo, los monjes budistas se quedaron.


Todo de Camboya

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