Empezamos

La Primavera de Praga (1968)

Con el apoyo de la URSS se produce el golpe de Estado de 1948 que lleva al poder a Klement Gottwald, líder del Partido Comunista de Checoslovaquia. El país se convierte en un satélite de Moscú.

La muerte de Stalin (1953) y la llegada de Nikita Jrushchov como secretario general del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) auguraba cambios.

Sin embargo, el levantamiento de Hungría (1956) pidiendo libertad acabó con la entrada de los tanques soviéticos en Budapest. Daba igual quien ocupase el poder, Moscú no iba a ceder.

En Checoslovaquia, entre los intelectuales, comenzó a prender la llama de la apertura, de la libertad.

En 1967 la economía checoslovaca estaba estancada. La policía reprimía duramente cualquier intento de salirse del tiesto.

Tras la dimisión del ala dura en la secretaría general del Partido Comunista de Checoslovaquia, se hace con el poder el 5 de enero de 1968 Alexander Dubček.

Durante siete meses Dubček pone en marcha una serie de reformas, por un lado, económicas, por otro, políticas como la separación de poderes o la libertad de expresión, reunión y prensa. A todo lo anterior se le conoció como «socialismo con rostro humano».

Nunca trataron de rebelarse contra la Unión Soviética, tan solo de disponer de algo de libertad.

El nuevo líder soviético, Leónidas Brézhnev, entró en pánico. El mundo se encontraba en plena Guerra Fría, geoestratégicamente, Checoslovaquia compartía frontera con países capitalistas como Alemania y Austria.

Si la URSS de Brézhnev abría la mano a los checos, otros países de su entorno también pedirían reformas y aquello se podía descontrolar.

Y así fue como en la noche del 20 al 21 de agosto de 1968, 200.000 soldados, 2.300 tanques y 700 aviones del Pacto de Varsovia cruzaron la frontera invandiendo Checoslovaquia.

Los soldados desfilaron por la calles de Praga. La población se enfrentó a ellos de forma pacífica, pero…La Primavera de Praga se marchitó en pleno verano.

La Revolución de Terciopelo (1989). Tintinea las llaves

La Unión Soviética se desmoronaba y con ella sus satélites. El presidente Ronald Reagan (1981-1989) lo sabía.

Sirva de muestra el accidente nuclear de Chernóbil (1986) donde quedaba clara la obsolescencia de la tecnología soviética.

Reagan lanzó un órdago al URSS de Mijaíl Gorbachov que sería el jaque mate al régimen soviético y el final de la Guerra Fría.

La iniciativa de Defensa Estratégica, conocida popularmente como “La Guerra de las Galaxias”, fue un costosísimo programa armamentístico lanzado por los Estados Unidos que obligó a la URSS de Gorbachev a contarrestar metiendo un dinero y una tecnología que no disponía.

El 9 de noviembre de 1989 caía el Muro de Berlín. Todo un símbolo. Con su caída lo hacía también el comunismo.

Y así, entre el 17 de noviembre y el 29 de diciembre de 1989 se produjo un levantamiento pacífico en Checoslovaquia.

Los checoslovacos empezaron a realizar un simple gesto: sacar las llaves y hacerlas sonar. Era un símbolo que indicaba que los comunistas tenían que volver a sus casas.

En un primer momento, la policía actuó con contundencia dejando cerca de 600 heridos. Sin embargo, la reacción de los manifestantes fue pacífica. Era el fin del régimen.

Fue la activista Rita Klímová, en un principio seguidora de la doctrina comunista, pero tras la Primavera de Praga luchadora contra ella, la que acunó el termino de Revolución de Terciopelo que ha servido posteriormente para denominar a los cambios políticos sin violencia.

Sus satánicas majestades entran en el Castillo de Praga

Tras la Revolución de Terciopelo, el nuevo presidente, Václav Havel, convenció a los Rolling Stones para que su gira Urban Jungle parase en Praga.

El 18 de agosto de 1990 “sus satánicas majestades” tocaron en el estadio de Strahov ante una multitud de 100.000 fans.

El eslogan del concierto lo decía todo: Tanks are rolling out, the Stones are rolling in (“los tanques están saliendo, los Stones están llegando”).

La entrada costó 10 dólares, pero los Stones tocaron gratis. Los ingresos fueron destinados a un proyecto de ayuda a niños con discapacidad.

Los Rolling Stones se enamoraron de Praga, y en concreto de su castillo. Pensaban que era una pena que no estuviese iluminado.

El presidente Havel tenía preocupaciones más importantes en las que centrarse, así que Mike Jagger y su banda pusieron el dinero necesario para que su iluminador ejecutase un proyecto de alumbrado del palacio que, por cierto, es del que actualmente disfrutamos.

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