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Budapest y Hungría: Te Pueden Interesar

Empezamos

Laszy Kubala y Pancho Puskas: futbolistas a la fuga

La película Los Ases Buscan la Paz (1954) cuenta la fuga de Ladislao Kubala, uno de los mejores jugadores de fútbol de todos los tiempos; icono de los culés.

Jugó en el F.C. Barcelona y dirigió a la selección española de Fútbol.

En 1948 huyó de Hungría vestido de soldado en un camión militar.

El estadio Puskás Aréna de Budapest lleva el nombre de otra leyenda: Ferenc Puskás, “el cañoncito”.

Para mayor reconocimiento, la FIFA ha instaurado el Premio Puskás al mejor gol de la temporada profesional.

Dotado de una zurda mágica era conocido como «la perla del Honved», uno de los equipos más laureados de Hungría.

Fue miembro de la selección que ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952.

Pancho Puskas fue el capitán del llamado “Equipo de oro”, el que quedó subcampeón del Mundial Suiza 1954.

La final es conocida como “el milagro de Berna”. Contra todo pronóstico, la República Federal alemana ganó a Hungría, la gran favorita, por 3-2.

Tras la Revolución húngara de 1956, miembros de la selección húngara como Puskás, Bozsik, Czibor y Kocsis, estos últimos recalaron en el F.C. Barcelona, huyeron de su país.

Desde entonces la selección húngara de fútbol no ha vuelto a tener una generación como aquella.

Ferenc Puskás ganó 3 Copas de Europa con el Real Madrid: 1959, 1960 y 1966.

La Revolución húngara (1956)

En 1953 muere Stalin. Nikita Jrushchov es nombrado secretario general del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS).

Meses después se produce una huelga general en Berlín Este. Será duramente reprimida.

En marzo de 1956 Jrushchov pronuncia el “Discurso secreto”, una intervención ante el XX Congreso de PCUS donde denuncia la represión de Stalin junto a sus métodos autoritarios.

Todo apunta a que se va a producir una “desestalinización”

En junio de 1956 los obreros de Poznan (Polonia) se levantan. Otra vez la represión.

En Hungría, Mátyás Rákosi, que llevaba 11 años en el poder, es desplazado por Imre Nagy.

Sumidos en la pobreza y silenciados sus derechos más elementales, el 23 de octubre de 1956 los húngaros se lanzaron a la calle. Tiraron abajo la estatua de Stalin como símbolo de la tiranía.

El presidente Nagy pidió a la Unión Soviética, no solo la retirada de las tropas de su país, sino la salida de Hungría del Pacto de Varsovia (la OTAN de la parte comunista).

La respuesta de Moscú fue la entrada de más de 1.000 tanques en Budapest. Sin miramiento reprimieron duramente a todo el que se les puso por delante. Todo acabó el 10 de noviembre.

Se estima que pudieron morir entre 3.000 a 5.000 personas. Unos 200.000 escaparon, entre ellos el “cañoncito Puskás” y los miembros de la selección húngara de fútbol.

Imre Nagy tuvo un juicio farsa. Fue torturado y finalmente fusilado junto a los miembros de su gobierno.

La Unión Soviética lanzó un claro aviso para quien tratase de oponerse, pero…en 1968 se levantó Checoslovaquia.

El Tratado de Trianón (1920). El desguace de Hungría

Como Bulgaria, guerra donde se ha metido Hungría, guerra que ha perdido.

Un ejemplo, mientras los austriacos resistieron hasta dos asedios del Imperio otomano, los húngaros fueron derrotados en la batalla de Mohács (1526) que supuso, no solo la muerte del rey Luís II, sino la conquista del Imperio otomano de Hungría.

En la Primera Guerra Mundial, Hungría, al ser parte el Imperio austrohúngaro, salió derrotada.

El 4 de junio de 1920 en el Gran Palacio de Trianón de Versalles, los aliados firmaron con el antiguo reino de Hungría el Tratado de paz de Trianón.

Una auténtica tragedia, Hungría perdía la mitad de su población. Dos tercios de su territorio pasaban a manos serbias, croatas, rumanas, checoslovacas y eslovenas. 

Se rompían los límites fronterizos históricos quedando muchos húngaros fuera de su antiguo territorio.

Además, Hungría tuvo que pagar indemnizaciones a los vencedores.

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